La diplomatura en Plantas Medicinales para el bienestar en la región del Nahuel Huapi, es una iniciativa de la Subsecretaría de Extensión de la Sede Andina que contó en esta edición con 12 docentes y 40 estudiantes.
Luego de seis meses de trabajo, las coordinadoras Dra. Natalia Kerz y Ing. Agr. Silvana Alzogaray realizan un balance sobre esta experiencia.
¿Cómo surge esta diplomatura?
Gracias a la materia Plantas para el bienestar y Medicina ampliada que tienen los estudiantes de Medicina; muchas personas nos preguntaron si era posible cursar esta materia sin ser médicos o estudiantes de Medicina. Esta motivación de aprender sobre las plantas instaló la necesidad y decidimos tomar el desafío, acompañados por el director de la carrera de Medicina Dr.Germán Guaresti.
¿Qué se propusieron al iniciar la diplomatura?
Nos propusimos que las plantas fueran protagonistas en la construcción de salud en todos los aspectos de la vida. Buscamos que se las reconozca como verdaderas medicinas: al conocerlas en sus hábitats naturales, al cultivarlas para practicar el arte, su consumo cotidiano y al incorporarlas en nuestras comidas, así como al embellecer jardines que nos brindan armonía y bienestar. La intención fue desplazar la mirada centrada únicamente en la cura de dolencias o enfermedades.
Durante estos meses fuimos transitando, a través de las diferentes disciplinas (botánica, agroecología, medicina integrativa, farmacia) y bajo dos modalidades (clases teóricas-prácticas y salidas de campo), encuentros donde lo humano estuvo siempre en el centro. Las preguntas guía que nos hicimos como docentes fueron: ¿Qué puedo hacer desde mi lugar? ¿Cuál es el aporte que puedo dar para favorecer los lugares vivos, diversos y llenos de medicina?
¿En qué consistían las clases teóricas prácticas?
Durante los primeros meses nos enfocamos en el aprendizaje del territorio y nociones básicas de botánica para poder reconocer las plantas y cómo cultivarlas. Avanzamos progresivamente hasta llegar a formulaciones de preparados herbarios (tinturas, oleatos, cremas, entre tantos otros).
¿Dónde realizaron las salidas de campo y con qué objetivos?
Las salidas de campo fueron realizadas a diferentes ambientes de nuestra región: bosque, zona de ecotono, estepa, huertas agroeocológicas y jardines urbanos. Caminamos los diferentes ecosistemas y vivenciamos todas sus transformaciones a lo largo de los cambios de estación; entendimos y valoramos todos los servicios ambientales que nos brindan, especialmente las medicinas que guardan cada una de las especies de plantas que los habitan. Conocer para visibilizar nuestra región otorga un sentimiento de cuidado y pertenencia.
¿Qué las motivó a realizar un jardín terapéutico en el centro de salud Casita Frutillar?
Emulando la disposición de la vegetación de O a E en nuestra región, diseñamos un jardín terapéutico preparando previamente el suelo para que el mismo mantuviera una micorbiota capaz de aportar salud a las plantas seleccionadas. El jardín fue soñado para las personas que llegan al centro de salud con diferentes dolencias. Pensamos que al concectarse en un espacio agradable con plantas y flores, con diversos aromas, colores y texturas, podría convertirse en un lugar de calma, que ayudara a incrementar el bienestar físico, mental y emocional de los usuarios.
Complementando el jardín diseñamos y construimos un espiral de especies aromáticas porque estas plantas adquieren un valor preponderante en nuestra salud. Sus aceites esenciales son muy utilizados en diferentes preparados herbarios por sus propiedades terapeúticas.
¿Qué impacto tuvo en las y los estudiantes el cursado de la diplomatura?
Luego del receso de verano, llegamos conmovidos con los desastres ambientales de los incendios en Epuyén. Después de darle lugar a ese sentir colectivo tomamos como grupo y docentes la decisión de realizar formulaciones de tinturas, oleatos y cremas destinados a dar alivio a las dolencias de los brigadistas y a las personas afectadas por esta situación. Este accionar de grupo en devenir comunidad con un objetivo y una misión específica terminó de confirmar el sentido de esta diplomatura: “Los conocimientos reales científicos unidos a los ancestrales acerca de las plantas se ponen al servicio a través de la UNRN para transmitir prácticas de autocuidado, a la comunidad a la que pertenecemos y lugar donde habitamos". De este modo, reconstruimos el concepto de salud como un estado de bienestar y, desde ahí, nos relacionamos con otros y otras, desde la reciprocidad y el respeto, en comunión con la naturaleza.