Culminó la diplomatura en plantas medicinales para el bienestar, coordinada por la Dra. Natalia Kerz y la Ing. Agrónoma Silvana Alzogaray. Esta formación representó un desafío transformador de paradigmas sobre el arte de curar,
La entrega de certificados y la muestra final se vivieron como una verdadera celebración, colmada de aromas, emociones y calidez.
Se contó con la presencia del vicerrector de la Sede Andina, Diego Aguiar, la subsecretaria de Extensión, Mabel Chrestia, junto a todo su equipo y del director de la carrera de Medicina, Germán Guaresti.
También estuvo presente el equipo docente de la diplomatura: Roberto Vitale, José Alí, María Pia Calandrelli, Javier Puntieri, Marcela Ferreyra, Sabrina Franke, Paula Scorciapino, Sofía Caorsi y Paola Adamo.
Desde la coordinación de la diplomatura, agradecieron a todos por el compromiso, la confianza y por brindar una mirada tan amplia y comprometida del reino vegetal. Hoy, la medicina ampliada abraza e integra la conciencia colectiva sobre el cuidado de nuestra región
Un puente entre la ciencia y la cultura
Las y los alumnos fueron quienes le dieron el verdadero sentido a esta experiencia, confirmando su propósito fundamental: crear un gran micelio entre la academia y los saberes populares. En este espacio, se tejieron redes entre conceptos profundos de farmacobotánica, composición del suelo y principios activos, con la escucha atenta a las diversas cosmovisiones y al mundo espiritual.
A través de la universidad se logró poner el conocimiento al servicio de la comunidad. Al preparar una infusión, un ungüento o cultivar para alimento, no solo se aplica una técnica, sino que se recupera la memoria de nuestros abuelos. Las y los participantes reforzaron saberes para crear botiquines herbales nacidos de la observación de sus propias afecciones y las de sus familias.