La investigación apunta a conocer su composición nutricional, posibles usos y beneficios asociados a su consumo. En la Línea Sur rionegrina se utiliza como alimento y se emplea en cosméticos.

 

Viedma, 5 de marzo de 2018.- El rector de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN),  Lic. Juan Carlos del Bello, firmó un convenio con el ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca (MAGyP) de la provincia, Alberto Diomedi, para investigar, conservar y aprovechar las características del fruto del michay de la región.

 

El estudio está encabezado por el Dr. Daniel Barrio, secretario de Investigación de la Sede Atlántica de la UNRN, donde se desempeña en el Laboratorio de Biotecnología y Tecnología de Alimentos como investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).

 

En el marco de esta investigación, profesionales del departamento de Agroalimentos y Agregado de Valor del MAGyP tomaron días atrás muestras del fruto del michay en el paraje de Anecón Grande y, en cercanías a las localidades de Clemente Onelli y Jacobacci.

 

El michay (Berberis darwuinii, según el nombre científico), es un arbusto de la familia Berberidaceae de altura variable, que da bayas carnosas que contienen sus semillas rodeadas de una pulpa blanda y colorida. En Argentina, se encuentra en las provincias de Neuquén, Río Negro y Chubut.

 

Los frutos se utilizan en preparaciones de diversos alimentos y bebidas, jugos, deshidratados, dulces, cremas, jarabes, postres, helados, licores, jaleas, salsas, así como también productos cosméticos que se preparan con aceites o pigmentos vegetales.

 

Como muestra de la importancia regional que tiene este fruto, desde 1987 se celebra en Ingeniero Jacobacci la Fiesta Provincial con el objetivo de mostrar sus bondades y el trabajo de artesanos y productores de la localidad.

 

Barrio destacó que se estudia la composición tanto de la pulpa como de la semilla, buscando en algunos ensayos propiedades antioxidantes que podrían tener “ciertos beneficios para la salud”.

 

Y precisó que el objetivo es comprobar si esas sustancias antioxidantes “tienen efectos sobre la obesidad o la disminución de contraer enfermedades como el cáncer”.

 

El investigador de la UNRN aclaró que “cuando hablamos de alimentos son eso, no son medicamentos, sino alimentos que contribuyen el riesgo de contraer ciertas enfermedades” e  insistió en que “tener una vida saludable, consumir estos alimentos, reducen el riesgo de contraer enfermedades”.

 

En cuanto al reconocimiento oficial de las propiedades de este fruto anunció que, una vez concluidos, los estudios se presentarán a la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) para que figuren “bien escritos los posibles beneficios para la salud”. Luego se presentarán las conclusiones a un congreso de alimentos que se desarrollará en Córdoba y se realizará una publicación en una revista científica.