Bariloche 2000 - 1/2/2012
Investigadores de Bariloche coordinan una serie de talleres en dos parajes de la zona rural del departamento de Pilcaniyeu para acompañar a los pobladores en la compleja situación derivada de la caída de ceniza volcánica.
La caída de cenizas volcáncas afectó a los pobladores de la Línea Sur de forma directa al empeorar el estado de sequía preexistente, afectando los suelos, las fuentes de agua y la producción agropecuaria. Investigadores de Bariloche coordinan una serie de talleres en dos parajes de la zona rural del departamento de Pilcaniyeu, en la provincia de Río Negro, para acompañar a los pobladores en la compleja situación. El objetivo es trabajar en conjunto para producir proyectos que apunten a “remediar en el mediano plazo los efectos visualizados como más problemáticos por las mismas comunidades.
La principal actividad productiva en los parajes rurales de Cerro Alto y Corralito de la Línea Sur, en el departamento rionegrino de Pilcaniyeu (a unos 120 km de Bariloche), es la crianza de cantidades reducidas de animales. Además, sus pobladores, en significativa proporción pertenecientes a comunidades de pueblos originarios, elaboran productos de granja para autoconsumo y artesanías. Viven sin electrificación rural ni agua corriente. De hecho, las vertientes naturales o “aguadas” de las cuales dependen para vivir han sido particularmente afectadas por la acumulación de cenizas volcánicas, que han teñido los suelos de gris y continúan provocando problemas.
En ese difícil contexto, pobladores e investigadores trabajan juntos a través de talleres participativos para generar alternativas que permitan paliar esta crítica situació, donde el acceso al agua se plantea como una de las principales problemáticas a afrontar en la región. En los talleres participan integrantes de la comunidad mapuche Wefv Wechu (del paraje de Cerro Alto) y la Cooperativa Agrícola Ganadera Pichi Cullin Ltda. (de Corralito).
Colaboran, con conocimientos técnicos y en roles de coordinación, facilitación de la interlocución y registro de las actividades, investigadores y profesionales de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN), el Ente para el Desarrollo de la Región Sur de Río Negro y el Hospital Zonal Bariloche. El proyecto es financiado por el “Programa de Emergencia Volcánica” (PROEVO), que es coordinado por la UNRN a la par de otros 23 proyectos vinculados con el estudio de los impactos de las cenizas (www.proevo.com.ar).
Según destacaron los coordinadores de este proyecto en ambos parajes de la Línea Sur, el objetivo general es “acompañar a los pobladores en el proceso de identificar y producir proyectos propios que apunten a remediar en el mediano plazo los efectos visualizados como más problemáticos”. Así se procura que pobladores e investigadores trabajen de forma colaborativa en la búsqueda de estrategias de mejoramiento de las condiciones actuales.
Los investigadores destacan que las cenizas empeoraron situaciones que ya eran complejas debido a la existencia de problemáticas previas, como los procesos de desertificación que han venido poniendo bajo estrés las actividades de subsistencia y las condiciones de vida. La presencia cotidiana de cenizas lleva a que muchos pobladores vivan “paralizados, con angustia, esperando a ver qué ocurre en los próximos meses”, según describen los profesionales del equipo interdisciplinario, en el que participan referentes locales de psicología, antropología, lingüística, historia, agronomía y teatro.
La pregunta inicial o disparadora que motivó a los investigadores a llevar adelante este proyecto fue cuál podría ser la forma de intervención puntual en un contexto ya difícil. La elección de la modalidad de talleres se debió a varias razones, entre ellas que “la gente necesita tener una ocasión para juntarse a hablar y ser escuchada”, destacan los profesionales.
El primer taller, realizado en octubre de 2011, resultó ser una ocasión en la que se acercaron muchos pobladores de ambos parajes. En ese encuentro, no solo se acordó la dinámica de trabajo sucesiva sino cómo y con quiénes se llevaría a cabo el relevamiento de las fuentes de agua. En encuentros posteriores se definirían los equipos de saneamiento de las aguadas y se analizarían otros inconvenientes e iniciativas para encarar colectivamente a futuro.
Mirta Elvira, psicóloga del Hospital y una de las integrantes del equipo de investigación, subraya que existe un contexto previo de carencias económicas que se ha visto agravado por el fenómeno de la caída de cenizas. “En las casas, los pobladores tapan los agujeros de las ventanas y las puertas para que no entre la ceniza. Lo hacen con una mezcla de engrudo, papel y diario”, grafica Elvira. Y agrega que antes ya se estaba viviendo una situación difícil con respecto a la escasez de agua en la zona.
Miriam Álvarez, profesora de teatro de la UNRN, coincide con Elvira aunque destaca que la problemática excede un tema puntual, como el acceso al agua. “Se pone en evidencia el abandono de la Línea Sur, y por eso es necesario reflexionar sobre las políticas públicas”, señaló, al mismo tiempo que describe junto a sus colegas el paisaje actual: los suelos cubiertos de cenizas tipo polvo que se levantan con el viento y enrarecen el aire, complicando al extremo la vida de sus habitantes.
Asimismo, la directora del proyecto, la antropóloga Claudia Briones, docente e investigadora del CONICET y de la UNRN-Sede Andina en el Instituto de Investigaciones en Diversidad Cultural y Procesos de Cambio (IIDyPCa), enfatiza los efectos de la incertidumbre que genera en los pobladores el hecho de que ellos sientan que muchas preguntas que realizan a las autoridades no son respondidas; entre ellas, cuáles pueden ser las consecuencias en la salud.
“Muchos ven que sus animales se están muriendo a causa de las cenizas, y se preguntan qué les pasará a ellos y a sus familias, que también están expuestos a las mismas cenizas de forma constante”, dice Briones. Por esa razón, remarca que es clave el derecho de los pobladores a estar informados para así poder tomar decisiones. Por ejemplo, la de procurar que durante el receso escolar los chicos pasen un tiempo en casa de familiares que residen en contextos donde el aire y entorno no han sido tan afectados por las cenizas.
Otra de las integrantes del equipo interdisciplinario es la historiadora Pilar Páez, becaria del CONICET en el IIDyPCa y también docente de la Sede Andina UNRN. Estudia los procesos de conformación de las comunidades rurales de la zona desde hace cuatro años. Destaca que es importante tener en cuenta el contexto histórico y el proceso socio cultural donde se asentó el fenómeno de las cenizas. Y remarca que es importante conocer la historia para comprender por qué los pobladores quieren quedarse a vivir allá a pesar de las circunstancias actuales.
En los talleres a realizar como parte de este proyecto, también se busca movilizar los conocimientos ancestrales propios de la cultura mapuche sobre cómo introducir mejoras en la captación de agua limpia en los hogares; realizar encuentros para socializar memorias colectivas de otras situaciones de emergencia; y asesorar a las comunidades con conocimientos técnicos para la elaboración de potenciales proyectos de remediación del contexto actual. Por ello, se está realizando el diagnóstico de 25 aguadas donde actualmente existe el problema de estancamiento y presencia de algas.
Un ejemplo de memoria colectiva movilizada para encarar situaciones de excepcionalidad surgió durante el primer taller, cuando se recordó la gran nevada de 1984. “Muchos pobladores recuerdan esa nevada, que es un hito en la memoria social, un recuerdo social. Allí se hizo una campaña solidaria, ` Una oveja para mi hermano’, que ahora tiene su correlato con la campaña que se está haciendo por el tema de las cenizas: ‘Un fardo para mi hermano”, relataron los investigadores. Y agregaron: “La diferencia es que la nieve se va, y la ceniza se queda”.
“EL PRINCIPAL PROBLEMA ES LA FALTA DE AGUA”
Luis Pilquimán es werken de la comunidad Wefv Wechu, en el paraje de Cerro Alto de la Línea Sur, y miembro de la Mesa Ejecutiva de la Coordinadora del Parlamento Mapuche de Río Negro. Participa en el proyecto de PROEVO junto a investigadores y pobladores.
-¿Cuál es la situación actual en su comunidad con respecto a la presencia de cenizas y la vida cotidiana? ¿En qué estado se encuentran las aguadas?
-Hay que entender que el principal problema es la falta de agua, producto de una sequía que se viene prolongando por más de cinco años en algunos puntos de la provincia de Río Negro. La ceniza fue como un catalizador que a la vez desnudó una realidad socio económica de las familias que viven en el área alcanzada por la erupción del Cordón del Caulle. He llegado de realizar un amplio recorrido por la zona, y en la medida que uno viaja hacia el este puede observar cómo disminuye notablemente la cantidad de agua en superficie.
-¿Qué balance realiza sobre el acercamiento de los investigadores de la universidad y el hospital? ¿Qué opina sobre los talleres que están co-organizando?
-Para la comunidad es un tipo de emergencia de la cual no se tiene memoria. Existe una necesidad de distintos temas socio económicos que preocupan profundamente a las familias de los lugares afectados. Considero que la presencia de investigadores de la universidad es importante para agregar una opinión con otros elementos, para profundizar el diagnóstico y así construir una demanda profunda e integral.
-¿Cuáles son sus expectativas a futuro con respecto a la búsqueda de mejorar la situación de las cenizas?
-Las expectativas tendremos que construirlas entre todos, con las organizaciones de las familias y los productores que sufrimos esta situación. Organizadamente, demandar soluciones de fondo y no quedarnos en pretender atender sólo la emergencia, ya que esta ha sido la práctica permanente de los gobiernos.
Más información, y todas las notas relacionadas con los proyectos PROEVO, están disponibles en www.proevo.com.ar
PROEVO es el Programa de Emergencia por la Erupción Volcánica (PROEVO) que apoya proyectos de investigación científica, desarrollo tecnológico y asistencia técnica vinculados con la erupción del volcán Puyehue-Cordon Caulle. La Universidad Nacional de Río Negro es la impulsora y coordinadora de esta iniciativa que, con fondos del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de Argentina, da participación a otras instituciones de la región como el Centro Atómico Bariloche, INVAP, el Instituto Balseiro, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, la Universidad Nacional del Comahue, la Administración de Parques Nacionales y Defensa Civil, entre otras.

