Hace cincuenta años, al poco tiempo del nacimiento a la vida constitucional de la provincia de Río Negro, el primer gobernador de la provincia, el Dr. Edgardo Castelo, intentó infructuosamente crear una Universidad Provincial de Río Negro. Pocos años después, en 1964 la entonces Fundación Bariloche tampoco pudo llevar a cabo la puesta en marcha de una universidad en San Carlos de Bariloche, con el fin de complementar la formación que ya desarrollaba el Instituto Balseiro, a través de programas de docencia e investigación en filosofía y ciencias antropológicas, entre otras áreas del conocimiento.
En 1972 se creaba la Universidad Nacional del Comahue a partir de la fusión de institutos superiores provinciales y la entonces Universidad Provincial de Neuquén. Desde entonces ha sido la institución universitaria nacional con mayor presencia en la provincia de Río Negro, aunque no ha cubierto todas las necesidades de educación superior e investigación universitaria en un territorio de más de 204.000 km2. El tamaño territorial y la distribución poblacional constituyeron el núcleo central de las razones que dieron lugar a la creación de más de una universidad estatal en territorios provinciales. Ha sido el caso de las universidades nacionales de Río Cuarto y Villa María, que vinieron a sumarse a la histórica Universidad Nacional de Córdoba, o las universidades nacionales del conurbano bonaerense, del centro de la provincia de Buenos Aires, del noroeste de dicha provincia y de Mar del Plata, que se sumaron a las universidades nacionales de La Plata y del Sur.
La creación de la Universidad Nacional de Río Negro se originó en el proyecto de ley presentado por el senador nacional por la provincia de Río Negro, Miguel Ángel Pichetto, en respuesta a una histórica reivindicación de la sociedad rionegrina de contar con una casa de altos estudios que tuviera por misión satisfacer necesidades de formación universitaria en el territorio provincial, contribuir al desarrollo económico, y promover la movilidad y la justicia social.
El proyecto de ley se fundamentó en un estudio de factibilidad que contó con el dictamen favorable del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), el organismo que nuclea a todos los rectores de las universidades nacionales. El proyecto fue respaldado por la comisión de educación del Senado de la Nación que presidiera la senadora nacional rionegrina Prof. Amanda Isidori y aprobado por unanimidad.
También la ley fue votada por amplia mayoría en la Cámara de Diputados. Contó con el voto favorable de los Legisladores Nacionales rionegrinos de todos los partidos políticos con representación parlamentaria.

