El siglo XXI  es el siglo de las mujeres; ya nadie detiene el movimiento que ha supuesto una de las mayores revoluciones del siglo XX. Sin embargo la  igualdad de género no es una realidad en muchos ámbitos.Aunque en algunos de ellos dicha igualdad  puede ser considerada satisfactoria , aún hay muchos obstáculos para afirmar que existe un grado de igualdad aceptable.Primero, la discriminación que sigue sufriendo la mujer en la vida privada. En muchas familias se mantiene una división del trabajo tradicional y el uso del tiempo de las mujeres en tareas domésticas ni siquiera se computa como trabajo siendo que estas tareas en el hogar descansan mayoritariamente o solamente en la mujer. Segundo, el problema más agudo:  la violencia de género, en su extremo el femicidio. Tercero,  el acceso de la mujer a cargos y puestos de mayor responsabilidad avanza con excesiva lentitud.

A estas desigualdades cabe agregar un inaceptable extremo: las muertas y las presas por abortos inseguros, las desaparecidas por las redes de trata, las víctimas de la explotación sexual.

Estos obstáculos para lograr una mayor igualdad y equidad de género conceptualizan un problema de poder.Específicamente un desbalance que la historia humana expresa una vez más a través de la relación violencia-poder. Primero hubo que visibilizar la existencia de esta violencia en el ámbito laboral, tan incrustada en las prácticas culturales que no podía distinguirse del conjunto del entramado social: violencia física, agresión emocional, ataque sexual, agresión patrimonial, violencia de la pareja, incesto, violación en el matrimonio, abuso y maltrato. A la vez se fueron descubriendo las dinámicas y las causas.

En Argentina se inició en 2015 el movimiento #NiUnaMenos que en las redes sociales y luego en las calles estremeció en su reclamo a ochenta ciudades del país por el creciente número de femicidios y violencia de género.  Los datos, dos años después, verifican que la tendencia se cobra cada vez más víctimas.

El Paro Internacional de Mujeres previsto para el 8 de marzo, en coincidencia con el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, revela como medida de fuerza  la posición de subordinación que como género tienen en las sociedades y que las tiene como principales víctimas.

Por todo ello la Universidad Nacional de Río Negro se solidariza con el Paro Internacional de Mujeres y promueve la participación de las trabajadoras docentes y no docentes en las actividades que se desarrollen en esa jornada de lucha pacífica.

Lic. Juan Carlos Del Bello

Rector UNRN